THE BELLS OF ST. MARY'S (LAS CAMPANAS DE SANTA MARIA, 1945)

THE BELLS OF ST. MARY'S (LAS CAMPANAS DE SANTA MARIA, 1945)

, como secuela de Going my way (siguiendo mi camino, 1944), y la economía y la g
AA.VV
22-01-2026
PLURAL
9788410817869
Rustica
640
702
170x240 mm
CASTELLANO
CINE, TELEVISION Y RADIO
PELICULAS, CINE
PVP
45.00

Sinopsis

Este séptimo Tomo de los Cuadernos de Filosofía y Cine, que va dedicado al personalismo de Leo McCarey, tiene como meta realizar el análisis filosófico fílmico de dos películas del director que guardan estrecha relación con Going My Way (Siguiendo Mi Camino, 1944), estudiada en el Tomo VI. Se trata de The Bells os St. Mary´s (Las campanas de Santa María, 1945) y Good Sam (El buen Sam). Las tres comparten que proponen al espectador la coherencia y la alegría del mensaje cristiano como rampa de salida para las sociedades que han de surgir tras la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. Por eso son profundamente personalistas.

Si en Going My Way Leo McCarey se atrevió con una historia en que dos párrocos eran los protagonistas, en The Bells of St. Mary´s el reto fue introducir nada menos que a una comunidad de religiosas, cuya superiora es protagonizada por Ingrid Bergman. La tensión varón/mujer que viven los protagonistas está enmarcada en la singularidad propia de la consagración de vida de cada uno, un sacerdote y una monja. Con maestría, McCarey muestra que la polaridad persona masculina/persona femenina no tiene sentido exclusivamente para el amor conyugal y el matrimonio, sino para el adecuado funcionamiento de la sociedad, a partir de ese microcosmos lleno de vida que es una escuela. Es un inspirado retablo que muestra que la diferencia sexual no es una injusticia ni una amenaza para la igualdad, sino la oportunidad de emplear códigos creativos para el lenguaje común del amor al prójimo.

Good Sam parece querer llevar hasta el extremo la interpelación que la caridad puede hacer a la estabilidad del matrimonio y la familia. Si en The Bells of St. Mary´s asistimos a la conversión a la solidaridad de un empresario hasta entonces muy individualista, el personaje del buen Sam (Gary Cooper) aparece como el héroe para construir una sociedad en la que se tome en serio al prójimo, a la primacía de la obligación, al cultivo del profundo sentido moral de la economía. Ello le lleva a no pocos problemas con Lu, su esposa (Ann Sheridan). Y sólo cuando cada uno es capaz de respetar íntegramente la personalidad del cónyuge por encima de los propios proyectos personales se consigue la deseada armonía en la familia.

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