Sinopsis
En este volumen se aborda la segunda parte del Camino de Invierno, que habíamos dejado en Monforte de Lemos en el tomo anterior. Situada aproximadamente a mitad de camino entre Ponferrada y Compostela, la ciudad de Monforte de Lemos es la gran plaza monumental del itinerario, un teatro histórico repleto de testimonios que nos hablan de su huella levítica, pero sobre todo de la imborrable impronta de los condes de la casa de Lemos, sus señores y principales mecenas en el plano constructivo y artístico.
El camino nos lleva a continuación al espacio hoy conocido como Ribeira Sacra, que, más que un territorio geográfico o histórico, responde a una marca turística agrupada bajo una serie de elementos que la caracterizan: en primer lugar, de ahí el nombre, la presencia de un gran número de monasterios medievales, de los cuales únicamente en uno, el de Ferreira de Pantón, se mantiene la vida claustral. Desde el punto de vista de la geografía, ahí está el cañón del Sil, pero ahora también el del Miño, y su paisaje humanizado a base de terrazas o socalcos construidos en piedra seca sobre las laderas, en los que se plantaron la vid, el olivo y otros frutales. Un paisaje que fue profundamente transformado en el siglo XX para la producción de energía hidroeléctrica, con los dos grandes cursos fluviales sucesivamente frenados por presas que dieron lugar a una serie de embalses sin solución de continuidad.
Tras visitar Chantada vamos a conocer el sector interior de la comarca en el reborde montañoso despoblado, un territorio áspero que, sin embargo, brilla a través de un Faro no marítimo, sino de las alturas.
En la histórica Terra de Camba, actualmente identificada con el municipio de Rodeiro, la población está bastante dispersa, ocupando núcleos de escaso vecindario salvo en el caso de la capital, Rodeiro. Tras pasar por Bendoiro, Silleda y Outeiro, llegamos a Santiago de Compostela. Ante la Facultad de Historia, y por la Rúa do Castro, la Rúa Xelmírez nos conduce hasta la Praza de Praterías. Esta era la puerta de acceso a la catedral para los peregrinos llegados por los caminos del Sil y de Ourense. En la basílica, y en el salón de encuentro peregrino en que se ha convertido la Praza do Obradoiro, compartiremos experiencias, y la ciudad que es meta, con quienes la alcanzaron por los restantes caminos.