Sinopsis
Como en una gran red que nos conecta, en los poemas de Todos los lugares aparecen el buen y el mal amor, la alegría y el sufrimiento, la búsqueda de la libertad interior. Y como en una sucesión de viajes entre territorios y épocas, comparecen poetas como Federico García Lorca, Abai Kunabayev, Marina Tsvietáieva o Raquel Bluvstein, entre otros muchos, invocados por un sentimiento común que nos vincula.
Todos los lugares nos habla de cómo las palabras intentan acercarnos a la emoción poética de la conciencia, provengan del idioma que provengan. La autora, con un yo poético alejado de lo confesional, nos invita al arte del diálogo, entendiendo que es en ese diálogo —más allá de culturas e idiomas— donde se hace posible reconocer tanto nuestras redes íntimas como las colectivas y aprender a nombrarlas.