Sinopsis
La vida cristiana se desarrolla desde que nos levantamos hasta que nos acostamos: sin paréntesis. Sin hacer que la misa sea una más entre las mil actividades (colegio, comedor, extraescolares, merienda, deberes, cena) que se suceden en la apretada agenda de cualquiera de nuestros niños.
El cuarto y último volumen de DEJAD QUE LOS NIÑOS ESCUCHEN MI VOZ está pensado, como complemento para llevar la misa dominical a la vida diaria. El volumen recoge una colección de actividades, juegos, crucigramas y jeroglíficos para realizar en casa. No faltan los vídeos de dibujos animados y las canciones religiosas. ¡Y más de una agradable sorpresa! La propuesta está pensada para que las familias se sienten con el más pequeño y, tras haber celebrado la eucaristía dominical, jueguen y refresquen lo escuchado. Así se cierra el círculo empezado en la propuesta de lecturas (volúmenes 1 y 2 de esta serie) y continuado por los recursos para la celebración (volumen 3).