Sinopsis
A lo largo de estos últimos años estamos asistiendo en la Iglesia a un cierto repunte de la oración de adoración. Posiblemente traduce la necesidad de silencio, de interiorización, de encuentro con el Misterio de Dios, del hombre y la mujer contemporáneos, prisioneros del ritmo frenético de nuestra sociedad; pero en demasiadas ocasiones reduce la riqueza sinfónica de la adoración a una única melodía. Por esta razón, en este libro hemos querido centrar nuestra atención en una dimensión habitualmente olvidada de la adoración: su sentido apostólico. Sin relegar la dimensión personal de encuentro con Cristo tratamos de acentuar preferentemente aquellas perspectivas más sociales y eclesiales que impiden separar la adoración de nuestra misión en el mundo y de nuestra vida cotidiana. A lo largo de estas páginas la adoración se irá revelando más como una actitud existencial con un carácter fuertemente comunitario que como una mera devoción personal, y se torna invitación a descubrir la presencia adorable de Dios en todas las cosas.