Sinopsis
Este libro expone los resultados de más de cincuenta años dedicados al estudio de las relaciones entre ciencia y filosofía a lo largo del siglo XVIII. El autor ha detectado graves insuficiencias en la recepción kantiana de la matemática y la física de su tiempo. Examina la teoría del conocimiento desarrollada por Kant para justificar la unicidad de la geometría y su aplicabilidad a la experiencia, así como la supuesta necesidad apodíctica de una parte al menos de la ciencia natural. Sus consecuencias en orden a mantener la unidad de la razón y asegurar la viabilidad de la metafísica fueron nefastas. Comparativamente, los grandes creadores de la ciencia moderna tuvieron una visión mucho más acertada de las relaciones entre los distintos saberes. Pusieron en práctica una genuina epistemología del riesgo, muy diferente de la propuesta por Kant, que debiera ser considerada más bien como una epistemología del rigor.