Sinopsis
"Quien quiere vivir tiene dónde vivir, tiene de dónde vivir. Acérquese, crea, forme parte de este cuerpo para ser vivificado. No rehúya la compañía de los miembros". Este texto de san Agustín sistetiza magníficamente el contenido de esta obra, que afronta la cuestión de cómo la Iglesia en un lugar habitable, una morada donde vivir la vocación a la felicidad que alberga el corazón de todo hombre. En un mundo donde el afecto de pertenencia se pone en entredicho y la desafección hacia la Iglesia crece, se trata de mostrar en qué modo la comunión eclesial es un espacio de verdadera libertad, un ambiente en el que aspirar a la santidad.