Sinopsis
La educación socioemocional forma parte de la formación integral de las personas y está totalmente integrada en la vida de la escuela. Erróneamente se piensa que la alegría y la felicidad no tienen relación alguna con el rendimiento académico, algo que la Unesco desmiente reclamando a los sistemas educativos del mundo que desarrollen políticas centradas en la felicidad del alumnado, del profesorado y de las familias. Porque solo así se puede incidir en la mejora tanto de los resultados de la educación como del bienestar de las nuevas generaciones.
Queremos niños y niñas —y educadores— que se esfuercen por ser mejores personas, a quienes les encante aprender y descubrir nuevos mundos, que sean industriosos, creativos y hábiles con las manos, que trabajen codo con codo y presten ayuda a quien lo necesita, capaces de mostrar cariño y repartir amistad, que participen, se involucren y defiendan causas justas, que vivan conscientes, felices y agradecidos por cada nuevo día, que aprecien la quietud y sepan mirar adentro y que jamás olviden que solo están en el mundo de paso y deben cuidarlo para quienes les relevarán. ¿Y qué más?