Sinopsis
En un tiempo de desconfianza hacia la ciencia, Jacob Stegenga considera que la filosofía de la ciencia no ha hecho lo suficiente para defenderla ni para entender lo característico de sus procedimientos.
Para Stegenga es un error filosófico proponer que la ciencia se juzgue por logros abstractos como la verdad o la objetividad, que no pueden ser evaluados mientras las teorías se están desarrollando y todavía en discusión. Frente a esta obsesión por los resultados, piensa que lo característico de todas las ciencias es que en la práctica están sometidas a rigurosas normas de justificación de sus afirmaciones y procedimientos.
Stegenga se acerca a la práctica real de la ciencia y a la autoimagen de su trabajo que tienen los científicos, pero también rescata su valor en la sociedad contemporánea. Estos principios llevan a que se vaya constituyendo un conocimiento común de verdades que ya no son discutidas ni investigadas. La mayoría de los investigadores se reconocerán en la imagen que presenta este libro necesario.